VERÓNICA VIÑÉ 

(Madrid, 1974) Licenciada en Historia Antigua por la Universidad Complutense. Su carrera laboral iba encaminada hacia la arqueología submarina hasta que llegó al mundo del guión, por casualidad, en 1998. Desde entonces, lleva más de veinte años trabajando como guionista. 

Ha participado en series de prime time como Compañeros (A3), Policías en el corazón de la calle (A3), Hospital Central (T5) y Madres (T5). Desde el año 2005 se ha centrado en las series diarias, género que adora: Suarez y Mariscal (Cuatro), Yo soy Bea (T5), Mi gemela es hija única (T5), Bandolera (A3), Gran reserva: el origen (TVE), Ciega a Citas (Cuatro), Amar es para siempre (A3) y, en la actualidad, Mercado Central (TVE) Ha ejercido de escaletista y argumentista, dialoguista, editora de guión y coordinadora.

También ha trabajado en programas: Juego de la Oca (A3), Grand Prix (TVE), Los ochenta son nuestros, Supershow (A3) y ha hecho campañas de publicidad para diferentes compañías como Vodafone McLaren Mercedes, Fujitsu o Morgan Stanley.

Además de guionista, es madre de dos hijos, y siempre que puede se pierde por el campo con su moto.

 

Junto a Eulalia Carrillo nos hablará sobre:

CÓMO PONER EN MARCHA UNA SERIE DIARIA 

La serie diaria es ese gran desconocido, incluso para nuestros compañeros guionistas. Culebrón, telenovela, duermeabuelas… Y hemos oído epÍtetos incluso más despectivos. Los que amamos el género, y disfrutamos entreteniendo todos los días a un millón de personas, sabemos que no es ningún género chico. Puede que la serie diaria se considere la zarzuela o el singspiel de la ficción, frente a la grandiosa ópera del prime time. Pero la diaria es mucho más. ¿Cómo se sacan 360 paginas de guión a la semana sin desfallecer manteniendo una más que dignísima calidad? ¿Cómo se arranca, y se mantiene, una serie de esa envergadura sin morir en el intento? Porque si escribirla cuesta, ponerla en marcha es un esfuerzo titánico: crear un universo en la primera biblia, inventar personajes cebándoles de secretos que se desvelen paulatinamente a lo largo de los cuatrimestres; tramar lo que les espera, decidir su manera de hablar, de vestir y de sentir… y todo bajo unos férreos condicionantes de producción.  

Pero se puede sobrevivir. Se puede arrancar la serie e, incluso, conseguir hacerle un hueco en la vida de ese espectador, cada día más exigente, y acostumbrado a una oferta televisiva cada vez más amplia y variada. Basta con dedicar la vida entera a currar; ponerle mucha pasión, cariño y paciencia. Y, sobre todo, confiar en tu equipo y amarlo, porque sin el equipo, ni se empieza ni se escribe una serie, y mucho menos una diaria. El equipo es tu nueva familia. Una familia que cuida y atiende a más de 25 personajes de ficción, en una auténtica carrera de fondo.